Información general

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La contaminación del aire exterior se define cómo una mezcla compleja que incluye numerosos elementos, entre los que destacan cuatro contaminantes. Pudiendo tener un origen natural y/o antropogénica, siendo esta última la de mayor causa de contaminación atmosférica.

Las nuevas Directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire aportan pruebas del daño que la contaminación del aire inflige a la salud humana en concentraciones aun más bajas del que se suponía hasta ahora.

El término contaminación atmosférica hace referencia a la presencia de sustancias en la atmósfera, que resultan de las actividades humanas o de los procesos naturales, presentes en concentración suficiente por un tiempo suficiente y bajo determinadas circunstancias que interfiren en el confort, la salud y el bienestar de los seres humanos o del ambiente.

La Directiva 2008/50/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo de 2008, relativa a la calidad del aire ambiente y la una atmósfera más limpia en Europa, establece medidas destinadas, entre otros fines, a definir y establecer objetivos de calidad del aire ambiente para evitar, prevenir o reducir los efectos nocivos para la salud humana y el medio ambiente en su conjunto, evaluar la calidad del aire ambiente en los estados miembros basándose en métodos y criterios comunes y asegurar que esa información sobre la calidad del aire este la disposición de los ciudadanas. Esta Directiva incorporara nuestro derecho interno nacional a través del Real Decreto 102/2011, de 28 de enero , relativo a la mejora de la calidad del aire , lo cual fue modificado por el Real Decreto 34/2023, de 24 de enero , por lo que se modifican el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero , relativo a la mejora de la calidad del aire; el Reglamento de emisiones industriales y de desarrollo de la Ley 16/20022, del 1 julio, de prevención y control integrados de la contaminación aprobado mediante lo Real Decreto 815/2013, de 18 de octubre ; y el Real Decreto 208/2022, de 22 de marzo , sobre las garantías financieras en material de residuos.?

El Real Decreto es la norma que define las actuaciones a realizar por todas las administraciones públicas implicadas en la gestión de la calidad del aire. Define los objetivos de calidad del aire para los contaminantes atmosféricos con más incidente en la salud de las personas y en medio ambiente. Además, regula la evaluación, el mantenimiento y la mejora de la calidad del aire, con el establecimiento de métodos y criterios comunes de evaluación. Por otro lado, determina la información que debe ser intercambiada entre las administraciones públicas para el cumplimiento del deber de información a la Comisión Europea, así como la información que debe ser puesta a disposición del público.

Las comunidades autónomas y entidades locales definen sus correspondientes zonas y aglomeraciones, en las que se evalúa la calidad del aire para los contaminantes dióxido de sufre (SO2), dióxido de nitrógeno y óxidos de nitrógeno (NO2, NOx) partículas (PM10 y PM2,5), plomo (Pb), benceno (C6H6), monóxido de carbono (CO), arsénico (As), cadmio (Cd), níquel (Ni), benzo(α)pireno y ozono (O3).

Dito evaluación se efectúa considerando diversos objetivos de calidad del aire. Se distingue entre:

  • Objetivos para la protección de la salud (valores límite) definidos para: dióxido de sufre y nitrógeno, PM10 y PM2,5, plomo, benceno y monóxido de carbono.
  • Objetivos para la protección de la salud (valor objetivo, objetivo a largo plazo) definidos para: PM2,5, arsénico, cadmio, niquel, benzo(α)pireno y ozono.

Nuestra comunidad autónoma cuenta con una normativa específica en materia de calidad del aire, la Ley 8/2002, del 18 de diciembre, de protección del ambiente atmosférico de Galicia. El fin primordial de esta ley, orientada a la consecución de un desarrollo sostenible, es evitar la contaminación atmosférica producida por el hombre, directa o indirectamente, mediante la introducción en la atmósfera de los contaminantes que, por sí mismos o a consecuencia de su transformación, puedan inducir efectos nocivos, perjudiciales o molestos sobre la salud humana, los ecosistemas y los hábitats, incluyendo el patrimonio histórico. 

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