Las actuaciones para prevenir el cambio climático. Los principales acuerdos internacionales

Las actuaciones para prevenir el cambio climático. Los principales acuerdos internacionales

La respuesta internacional al cambio climático fue evolucionando a lo largo de los años, conforme se desarrolla la evidencia científica y se hace patente a necesidad de contar con un marco internacional acomodado para hacer frente al cambio climático.

Sobre la base de la información científica proporcionada por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), a lo largo de los años se fueron poniendo en marcha distintos instrumentos internacionales de lucha contra lo cambio climático.​

La primera Conferencia Mundial sobre el Clima, celebrada en 1979, identificó el cambio climático como un problema global urgente y se hizo un llamamiento a los gobiernos para hacer frente a este reto. Desde entonces, hubo un gran número de conferencias internacionales para tratar el tema.

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Esquema cronológico de los acuerdos internacionales sobre él Cambio Climático. Fuente: elaboración propia.

En 1988, por inciativa de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se crea el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) para facilitar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. Desde su creación, el IPCC ha preparado una serie de documentos técnicos, informes especiales de evaluación, en los que trabajan miles de científicos de 196 países, publicándose en el año 2023 el Sexto Informe de Evaluación proporcionando la valoración y síntesis más actualizada de los conocimientos sobre los aspectos científicos, técnicos y socioeconómicos del cambio climático, con el objetivo de servir internacionalmente en la elaboración y negociación de las políticas climáticas.

Posteriormente, en 1992 en Río de Janeiro, se celebra la Cumbre de la Tierra, formalmente conocida como Conferencias de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUCED), lo que supone un encuentro internacional en el que participan jefes de estado de todos los países del mundo, con el objetivo de alcanzar acuerdos enfocados hacia un progreso en el ámbito del medio ambiente, el desarrollo sostenible, el cambio climático, la biodiversidad, la salud, la gestión de residuos y otros temas relacionados. La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) es una de las tres convenciones que se crearon tras esta cumbre, con una participación prácticamente universal, cuenta con 198 Partes (197 países y una organización de integración regional - la UE- la han ratificado) y es el principal foro de Naciones Unidas donde se negocia sobre cambio climático. Fue adoptada en mayo de 1992, y entró en vigor el 21 de marzo de 1994. España la firmó en junio de 1992, y la ratificó en diciembre de 1993.

Tres años después de la adopcion de la CMNUCC, el IPCC publicaba su 2º Informe de Evaluación (1995) en el que se concluía que el clima ya había comenzado a cambiar a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero. Debido a esto, dos años y medio más tarde, se adopta el Protocolo de Kioto, que es uno de los instrumentos jurídicos internacionales más importantes destinado a luchar contra el cambio climático. Contiene los compromisos asumidos por los países industrializados de reducir sus emisiones de algunos de los gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global. Las emisiones totales de los países desarrollados deberían reducirse durante el periodo 2008-2012 al menos en un 5% respecto a los niveles de 1990.

Para dar continuidad al marco jurídico e institucional del Protocolo de Kioto, se adoptó una enmienda, “Enmienda de Doha”, al Protocolo, alargándolo hasta 2020, e incluyendo nuevos objetivos de reducción de emisiones para parte de los países industrializados que tuvieron compromisos en el primer periodo y revisando la lista de gases de efecto invernadero a incluír en los informes (inclusión NF3). Este segundo periodo de compromiso (2013-2020) del Protocolo de Kioto se acordó como puente hacía el acuerdo global que se alcanzó en 2015 con el Acuerdo de París, tratado internacional, jurídicamente vinculante, que cubre todos los aspectos de la lucha contra el cambio climático, tanto la mitigación, como la adopción y los medios de implementación. El Acuerdo de París cuenta con tres grandes objetivos para reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático:

1. Mantener el aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados, y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados.

2 . Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resilencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.

3. Asegurar la coherencia de todos los flujos financieros con un modelo de desarrollo resiliente al clima y bajo en emisiones.

Cada 5 años, todos los países deben comunicar y mantener Contribuciones Nacionalmente Determinadas (Nationally Determined Contributions o NDC, por sus siglas en inglés) o planes de lucha contra el cambio climático que deben incluir objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Además, todos los países deben poner en marcha políticas y medidas nacionales para alcanzar dichos objetivos.

El Acuerdo de París reconoce la importancia de ir incrementando la ambición de los compromisos con objetivos cada vez más ambiciosos, es decir, cada 5 años los compromisos de los países serán cada vez mayores y siempre deben reflejar la máxima ambición posible.

El Consejo Europeo, respaldó el objetivo de alcanzar una UE climáticamente neutra en el 2050. Es decir, una huella de carbono cero que se conseguirá equilibrando la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que se libera con la que se retira de la atmósfera o se fija a través de las plantas. Para conseguir este fin la Comisión Europea puso en marcha en 2019 el Pacto Verde Europeo como la estrategia de la UE para alcanzar el objetivo para 2050. El Pacto Verde Europeo establece un plan de acción dirigido a alcanzar este objetivo a través de dos metas: impulsar un uso eficiente de los recursos mediante el paso a una economía limpia y circular, y restaurar la biodiversidad y reducir la contaminación.

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Fuente: Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. El Pacto Verde Europeo

El Pacto Verde por tanto representa una ambiciosa estrategia planteada por Europa en aras a alzarse como el primer continente climaticamente neutro en 2050 pero de una manera transversal en el que se incluyen sectores tan interrelacionados entre sí como protagonistas en su consecución, desde la economía, la salud, la calidad de vida o la protección de la naturaleza.

La Ley Europea del Clima, aprobada en junio de 2021, es vinculante y directamente aplicable a todos los Estados Miembros. Se ha escogido la forma de un Reglamento puesto que este tipo de norma se ajusta mejor al cumplimiento que se persigue, al garantizarse la directa aplicabilidad de sus preceptos. El Reglamento establece obligaciones para los Estados Miembros, la propia Comisión (evaluaciones, informes, recomendaciones, medidas adicionales y revisiones) así como para la Agencia Europea de Medio Ambiente.

España responde al compromiso asumido en el ámbito internacional y europeo con respecto a la lucha contra el cambio climático y la transición energética, con la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética, siendo esta el marco institucional para facilitar de manera predecible la progresiva adecuación de la realidad del país a las exigencias que regulan la acción climática y garantizar la coordinación de las políticas sectoriales, asegurando coherencia entre ellas y sinergias para alcanzar el objetivo de la neutralidad climática.

En el marco de nuestra Comunidad Autónoma, la Consellería de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible es el órgano responsable de ejecutar la política ambiental en Galicia. Esta consellería viene desarrollando diferentes actuaciones frente al cambio climático, siendo una de estas actuaciones la elaboración de la Estrategia Gallega de Cambio Climático y Energía 2050 que es el instrumento planificador frente al cambio climático y la transición energética de cara al horizonte temporal 2050 y que sirve para establecer las grandes líneas de acción en la lucha contar el cambio climático desde una perspectiva regional, centrada en Galicia, permitiendo también contribuir a los objetivos establecidos a nivel global. Para su desarrollo y puesta en práctica, se redactarán Planes Regionales Integrados de Energía y Clima, correspondiendo el primero al periodo 2019 -2023 (Plan Regional Integrado de Energía y Clima 2019-2023).

En la actualidad se está elaborando la Ley del clima de Galicia, normativa que busca darle rango legal al compromiso de que Galicia sea una comunidad climaticamente neutra en 2050.


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