Dióxido de carbono (CO2)

Dióxido de carbono (CO2)

Es el gas incoloro e inodoro que forma parte de la naturaleza y que es indispensable para la vida en la tierra, ya que es absorbido por las plantas y mediante los procesos de fotosíntese es transformado en oxígeno y en hidratos de carbono y además es producido en los procesos naturales de respiración de los animales y de los ser vivos. Con todo, el CO2 también es considerado uno de los principales gases de efecto invernadero.

Fuentes principales

Su presencia en la atmósfera se debe a fuentes antropoxénicas y naturales. Dentro del ciclo natural del carbono, lo CO2 juega un papel importante en gran número de procesos biológicos. En relación con las actividades humanas, se emite principalmente debido al consumo de combustibles fósiles (carbón, petróleo y sus derivados y gas natural) y de la leña para generar energía, y por los incendios forestales. La deforestación también contribuye al aumento de los niveles de este gas de efecto invernadero.

A nivel del aire interior, su concentración está relacionada con las variables: concentración en aire exterior, fuentes interiores, nivel de ocupación y tasa de ventilación.

Referencia legislativa y acuerdos internacionales

En junio de 2021, el Parlamento aprobó la nueva Ley del Clima de la UE, cuyo objetivo de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero a lo menos en un 55% para 2030 (desde lo 40% actual) y hace jurídicamente vinculante a neutralidad climática para 2050.

La Ley Europea de él Clima es parte del Pacto Verde Europeo, la hoja de ruta de UE que busca la neutralidad climática. Para conseguir este objetivo, la Unión Europea propuso un ambicioso paquete legislativo llamado "Objetivo 55 en 2030", siendo este un conjunto de propuestas encaminadas a revisar y actualizar la legislación de la UE y por en marcha nuevas iniciativas con el fin de garantizar que las políticas de la UE se ajusten a los objetivos climáticos acordados por el Consejo y el Parlamento Europeo.

En lo relativo a la calidad del aire interior, el Real Decreto 1027/2007, de 20 de julio , por lo que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas de Edificios (RITE) propone los valores de concentración que abarcan desde 350 ppm hasta 1.200 ppm en función de la calidad del aire exigible al local.

Calidad de aire interior exigible

ppm CO2*

IDA 1 (aire de óptima calidad): hospitales, clínicas, laboratorios y escuela infantiles.

350

IDA 2 (aire de buena calidad): oficinas, residencias (locales comunes de hoteles y similares, residencias de ancianos y estudiantes), salas de lectura, museos, salas de tribunales, aulas de enseñanza y asimilables y piscinas.

500

IDA 3 (aire de calidad media): edificios comerciales, cines, teatros, salones de actos, habitaciones de hoteles y similares, restaurantes, cafeterías, bares, salas de fiestas, gimnasios, locales para el deporte (salvo piscinas) y salas de ordenadores.

800

IDA 4 (aire de calidad baja)

1.200

* Valores de concentración de CO2 (en partes por millón en volumen) por enzima de la concentración existente en el aire exterior

Calidad del aire interior

La principal fuente de CO2 en un ambiente interior es la respiración humana.

Los niveles habituales que podemos encontrar en un ambiente interior estarán relacionados con: calidad del aire exterior, fuentes interiores, niveles de ocupación y tasas de ventilación. Debido a las características de este contaminante, en ambientes no industriales donde la única fuente es la respiración humana, se puede tomar la concentración de este gas como parámetro de control de la calidad del aire interior y del bon o mal funcionamiento del sistema de ventilación (sensores de dióxido de carbono se emplean para controlar el bon funcionamiento de los equipos de renovación del aire interior).

Segundo a Guía técnica del INSST para la evaluación y prevención de los riesgos relativos al empleo de lugares de trabajo, cuando la concentración supera el valor de 1.000 ppm es señal de que la ventilación es inadecuada. Si bien el dióxido de carbono no se considera un gas tóxico, ni tan siquiera nocivo para la salud humana, altas concentraciones en el aire interior de este gas producen una sensación poco confortable puesto que desplaza lo oxigeno del aie y hace que la respiración sea más fatigosa.

Efectos en la salud

El principal efecto en la salud es la asfixia por su capacidad de desplazamiento del oxígeno (concentraciones por debajo del 20%). En concentraciones elevadas, mayores de 30.000 ppm, puede causar dolor de cabeza, falta de concentración, somnolencia y problemas respiratorios dependiendo de la concentración y del tiempo de exposición.

Hace falta destacar que las personas con problemas de asma o síndrome químico múltiple deben proveerse con bajas concentraciones de CO2.

En relación con su influencia en la salud a través del cambio climático, se asocia, tanto de manera directa cómo indirecto, con un incremento de la morbilidad y de la mortalidad, específicamente con un aumento del incidente de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, inmunolóxicas, infecciosas y cancerosas.