Formaldehido (CH2O)

Formaldehido (CH2O)

El formaldehido es un compuesto orgánico altamente volátil (COV), más denso que el aire y muy reactivo a la temperatura ambiente. Se oxida por el efecto de la luz al dióxido de carbono y en la presencia de radicales hidrogilos produce el ácido fórmico. Su solubilidad en el agua es elevada.

Las fuentes principales

Las principales fuentes de emisión de formaldehido en los ambientes interiores son: los procesos de combustión (calefacción y cocinas de gas), los materias de construcción (melaminas, maderas aglomeradas, aislantes a base de espumas ureicas, barnices y pinturas y tratamientos catalizados por ácido) y otros elementos domésticos (tintas y aditivos usados para darles rigidez a tapicerías, cortinas y moquetas). Es de destacar la emisión de los muebles que contienen resinas de ureaformaldehido.

Las concentraciones de este contaminante en el aire interior dependen de la edad del edificio, de la temperatura, de la humedad relativa y de la velocidad de intercambio de aire. El aire ambiente no suele contribuir a la contaminación por formaldehido del aire interior.

El humo del tabaco contiene aproximadamente de 1,5 mg de formaldehido (30 µg en el humo inhalado y 1526 µg en el humo de la colilla). Un consumo de un paquete de cigarros al día puede suponer una exposición de 1 mg/día. El humo del tabaco ambiental contribuye entre un 10 y un 25% a la exposición.

La referencia legislativa

Debido a su baja concentración en el aire ambiente no existe ninguna legislación europea, ni española que regule este contaminante en el aire exterior.

La OMS recomienda un valor guía de 100 µg/m³ como concentración media en 30 minutos. Dicho valor no solo protegería de los efectos a corto plazo como la irritación, sino que también lo haría de los efectos cancerígenos a largo plazo.

Los efectos en la salud

Debido a su solubilidad en el agua, al ser inhalado es rápidamente absorbido en el tracto respiratorio y metabolizado a formiato en el tracto respiratorio superior.

Los principales efectos de la exposición aguda al formaldehido son la irritación de la conjuntiva ocular y de la mucosa del tracto respiratorio superior e inferior. Los síntomas son temporales y dependen de la concentración y de la duración de la exposición. La exposición a altas concentraciones de formaldehido puede causar quemaduras en los ojos, nariz y garganta, mientras que la exposición crónica a concentraciones moderadas pueden asociarse a síntomas respiratorios y la sensibilidad alérgica, especialmente en los niños. El contacto prolongado y repetido con la piel, da lugar a irritación y a dermatitis.

El IARC (Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer) considera este compuesto como cancerígeno del grupo I, y lo asocia con el cáncer rinofaríngeo y con la leucemia mieloide.

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